Rocío Marengo escondió un machete en el corpiño y Micaela Viciconte la deschavó

El fuerte de Rocío Marengo no es precisamente la buena memoria
Espectáculos

Nadie puede decir que los juegos de Bienvenidos a bordo revistan mayor dificultad. Fuerza y precisión para sacar un pesado lingote, orientación y suerte para abrir la puerta de un auto, memoria y concentración para repetir una frase que en cada ronda suma palabras, y reflejos para atajar en el aire unas varas que caen aleatoriamente. Y fuera de todo eso, aprenderse un par de chistes. Créase o no, de la lista precedente, Rocío Marengo tuvo problemas con el último punto; sí, el de los chistes.

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