Economía

El aporte económico de una madre en un hogar costarricense: ₡260 mil mensuales

El trabajo doméstico no remunerado realizado principalmente por mujeres representó la segunda mayor actividad productiva de Costa Rica en 2022, solo detrás de la industria manufacturera, según el Banco Central.

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Alimentos ordenados dentro de una heladera doméstica
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El trabajo doméstico no remunerado en Costa Rica equivale a la segunda mayor actividad productiva del país, solo por detrás de la industria manufacturera. Según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR) correspondientes a 2022, estas tareas generaron un valor total de ₡14,3 billones, equivalentes a unos USD 27.300 millones.

Una mujer dedicada de forma exclusiva a estas labores aportó en promedio ₡259.901 mensuales, monto que se acerca al salario mínimo legal vigente en 2026 para una trabajadora doméstica de tiempo completo, que es de ₡268.731,31. Esta cifra permite dimensionar el peso económico real que sostienen las madres y otras personas que realizan estas tareas sin recibir una remuneración formal.

Las actividades incluidas en este cálculo abarcan cocinar, limpiar, cuidar niños, hacer compras, pagar servicios, organizar horarios y atender las necesidades diarias del hogar. El BCCR valorizó estas tareas utilizando precios de mercado, lo que permite compararlas directamente con servicios profesionales.

Delegar el cuidado de los hijos en una guardería privada implica un gasto mensual que oscila entre ₡130.000 y ₡320.000 para jornada completa, según la zona y el tipo de atención. Los planes de medio tiempo, de cuatro horas diarias, van de ₡60.000 a ₡250.000. En el caso de adultos mayores, los costos varían: una jornada de mañana o tarde con atención especializada cuesta ₡60.000, mientras que la noche se cotiza en ₡80.000. Si solo se requiere alimentación y aseo, los valores bajan a ₡20.000 y ₡30.000 respectivamente.

La preparación de alimentos concentra el 47,2% del valor total del trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres realizaron más del 67% de estas actividades, frente al 32,83% a cargo de los hombres. El informe advierte, sin embargo, que es difícil cuantificar la carga mental y emocional que implica la organización familiar, un aspecto que no siempre queda reflejado en las estadísticas.

Estos datos destacan que, si las tareas domésticas fueran remuneradas al valor de mercado, su contribución a la economía nacional sería comparable a la de sectores formales clave. Las familias que contratan estos servicios experimentan directamente el impacto económico que representa la falta de reconocimiento monetario para el trabajo que tradicionalmente realizan las madres.

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