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La Ruta de la Seda por el Ártico: el nuevo corredor chino que une Asia y Europa y tensiona a EEUU

China avanza en la Ruta Marítima del Norte que bordea Rusia y reduce los tiempos de navegación a Europa a unos 20 días. El atajo marítimo, que ya tiene servicio regular desde agosto de 2026, genera un nuevo frente geopolítico con Washington.

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La Ruta de la Seda por el Ártico: el nuevo corredor chino que une Asia y Europa y tensiona a EEUU
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China inauguró un nuevo corredor marítimo que conecta sus puertos con Europa a través del Ártico ruso, una vía que reduce significativamente los tiempos de navegación y evita rutas tradicionales como el canal de Suez.

La llamada Ruta Marítima del Norte parte del puerto de Ningbo-Zhoushan, en la provincia china de Zhejiang, y se dirige hacia el norte para cruzar el estrecho de Bering. Ese paso, ubicado entre Rusia y Alaska, marca la entrada al océano Ártico y luego el buque bordea toda la costa septentrional de Siberia.

El trayecto continúa por los mares de Chukchi, Siberia Oriental, Láptev, Kara y finalmente el mar de Barents antes de ingresar al Atlántico Norte y llegar a puertos como Felixstowe, en el Reino Unido. Según datos del recorrido, un viaje entre China y el norte de Europa puede completarse en alrededor de 20 días bajo condiciones favorables.

Esta ruta ya demostró su viabilidad comercial: en 2025 el portacontenedores Istanbul Bridge completó el trayecto entre Ningbo y Felixstowe, y en agosto de 2026 la naviera china Sea Legend inició un servicio regular por la vía. El corredor evita tanto el Mediterráneo y Suez como la larga circunnavegación de África por el cabo de Buena Esperanza.

El interés de Beijing va más allá del ahorro de tiempo. La ruta permite diversificar las vías comerciales y reducir la dependencia de puntos de estrangulamiento como el estrecho de Malaca, el mar Rojo o el canal de Suez, especialmente en medio de tensiones geopolíticas y comerciales con Estados Unidos.

La mayor parte del recorrido transcurre dentro de la zona económica exclusiva rusa, lo que fortalece la cooperación entre Moscú y Beijing. Rusia controla las autorizaciones de navegación y busca inversiones para desarrollar su fachada ártica, mientras China aporta volumen comercial y capacidad logística.

El retroceso del hielo marino por el calentamiento global ha ampliado la temporada navegable, aunque la ruta sigue siendo estacional y presenta riesgos como condiciones meteorológicas extremas, falta de infraestructura y altos costos de seguro. Según estimaciones, puede reducir hasta un 30% la distancia respecto de la ruta tradicional entre Shanghai y Rotterdam vía Suez.

Aunque todavía representa una porción minoritaria del comercio global, la Ruta Marítima del Norte introduce una nueva variable estratégica en la competencia entre grandes potencias por el control del Ártico. Para China es una alternativa comercial; para Rusia, una vía de proyección; y para Estados Unidos y sus aliados, un desafío geopolítico en una región cada vez más disputada.

Fuente: Ámbito

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