Mariona Falomí, au pair en EE.UU.: “Lo que llevo peor es sentir que estoy perdiendo tiempo”
La joven andorrana de 25 años vive desde hace dos años en Atlanta cuidando niños. Disfruta de viajes, amigos y una nueva cultura, pero lamenta la pausa en su carrera profesional tras haber terminado carrera y máster.
Mariona Falomí, andorrana de 25 años, decidió tomarse un año sabático tras terminar su carrera y un máster. Terminó quedándose dos años como au pair en Atlanta, Estados Unidos.
La experiencia le permitió sumergirse en la cultura estadounidense, hacer amigos de diferentes partes del mundo, viajar por el país y conocer una nueva forma de ver la vida. “Estoy disfrutando de una vida de sueño que nunca me hubiera imaginado vivir”, contó en una entrevista con La Vanguardia.
Sin embargo, no todo es positivo. Falomí confesó que lo que más le cuesta es la sensación de estar perdiendo tiempo a nivel profesional. “Después de haber terminado la carrera y un máster, siento que he dado pasos atrás, simplemente siendo niñera”, señaló.
Muchos jóvenes que eligen este programa intentan compensar esa pausa estudiando online o desarrollando proyectos paralelos. En su caso, Mariona empezó a compartir su día a día en redes sociales con el objetivo de romper estereotipos que existen en España sobre Estados Unidos. Esa comunidad digital le dio un sentido de propósito durante su estadía.
La distancia con su familia también pesa. Al no estar en la Unión Europea, las condiciones de la visa complican los viajes. Lleva dos años sin ver regularmente a sus padres, hermano y amigos. “Siento que cada uno crece sin los otros”, dijo. Sus padres la visitaron dos veces y ella pudo volver a España tres veces el primer año, pero en el segundo año la visa le impide salir del país.
Uno de los momentos más difíciles fue la muerte de sus dos abuelas. Tuvo que vivir el duelo en la distancia, sin poder acompañar a su familia. “No poder estar allí para despedirme o acompañar a mi familia fue una de las cosas más difíciles emocionalmente”, relató.
A pesar de las dificultades, Falomí maximizó la experiencia. Tomó 46 vuelos en dos años y visitó estados como Nueva York, California, Florida, Washington D.C. y otros. También viajó a Puerto Rico, Jamaica y Colombia. “Nunca en mis mejores sueños hubiera pensado que podría viajar tanto y conocer tantos lugares increíbles gracias a esta experiencia”, concluyó.
La historia de Mariona refleja tanto las luces como las sombras del programa au pair: una oportunidad única de crecimiento personal y cultural que, para quienes ya tienen formación universitaria, puede generar una sensación de retroceso profesional.