Milagros Costabel recorrió 19 países con su perro guía Indio
La uruguaya de 25 años, graduada en Harvard y asesora de la ONU, viaja por el mundo con su perro lazarillo superando barreras de accesibilidad. Juntos desafían prejuicios y abren caminos para otras personas con discapacidad.
Milagros Costabel, nacida prematura en Colonia del Sacramento, Uruguay, pesaba solo 700 gramos al nacer. Los médicos advirtieron a sus padres que sus chances de sobrevivir eran mínimas. Logró salir adelante, pero el oxígeno de la incubadora quemó sus retinas y la dejó completamente ciega.
Lejos de convertirse en un límite, esa condición impulsó una vida de superación. Aprendió inglés de forma autodidacta, empezó a escribir para medios internacionales a los 17 años, se graduó en la Licenciatura en Gobierno y Derechos Humanos en Harvard y hoy trabaja como asesora para la ONU y periodista especializada en tecnología, inteligencia artificial y accesibilidad.
Su activismo se resume en una frase: “No quiero un asiento en la mesa; quiero rediseñar la habitación”. Y en ese camino de autonomía total, su perro guía Indio es protagonista indiscutido. Juntos ya visitaron 19 países, muchos de ellos sin antecedentes de equipos de perro lazarillo.
“Desde el principio a Indio le tocó adaptarse a una vida muy dinámica”, cuenta Milagros. Era un perro reentregado, con un historial de cambios difíciles. A la semana de entregárselo, viajaron a Estados Unidos. Con el tiempo, el vínculo se fortaleció mediante juegos mentales, puzles y caminatas intencionales por lugares desconocidos.
“Me empecé a dar cuenta de que éramos uno solo cuando él, sin que yo se lo enseñase, empezó a aprender los nombres de los lugares a los que íbamos seguido, las clases, mi pastelería favorita”, relata. Indio disfruta tanto trabajar con ella como ella caminar con él.
La diferencia con el bastón blanco es enorme. Con Indio caminan rápido y con total seguridad, algo que antes era imposible. “Tras vivir toda una vida en la que nunca pudiste elegir la velocidad a la que podés caminar, tener esa libertad no tiene precio”, explica. Indio se adapta en menos de un día a nuevos sistemas de veredas, cruces y entornos. Aprende rutas, nombres de hoteles y hasta resuelve problemas creando caminos alternativos. “Me divierte dejarlo tomar sus propias decisiones”, dice Milagros.
En Harvard, Indio conocía los nombres de sus clases y cafeterías habituales. “Nunca vas a estar solo”, destaca ella. Hoy sigue trabajando en charlas y trainings para empresas y escuelas, apoya a la ONU y viaja por ONGs que impulsan derechos de personas con discapacidad.
El mes que viene pasará tres semanas en Rumania dando capacitaciones y participando en conferencias. Su objetivo es que otras personas ciegas puedan viajar con sus perros sin enfrentar rechazos en supermercados, hoteles o aviones.
Milagros y Indio siguen recorriendo el mundo. Eventualmente sueña con una maestría en Estados Unidos y un rol más estable que genere impacto real. Por ahora, prioriza disfrutar los viajes y el vínculo con su compañero de vida.