Qué es el riesgo país y cómo se calcula realmente
El riesgo país mide la probabilidad de que un Estado incumpla sus obligaciones financieras. Conocé la fórmula detrás del indicador, qué lo mueve y por qué importa para la economía cotidiana de los argentinos.
El riesgo país es uno de esos términos que aparecen en los noticieros cada vez que hay turbulencias financieras, pero pocas veces se explica con claridad qué significa realmente y cómo se llega al número que se publica todos los días.
En términos simples, el riesgo país representa la prima adicional que un inversor exige para comprar bonos de un país emergente en lugar de bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Se expresa en puntos básicos (pb) y cuanto más alto es el número, mayor es la percepción de que ese país pueda tener problemas para pagar su deuda.
Cómo se calcula el riesgo país
La metodología más utilizada en Argentina y en la región es la que elabora la firma JP Morgan a través de su indicador EMBI (Emerging Markets Bond Index). El cálculo surge de la diferencia entre el rendimiento (yield) de los bonos soberanos de un país y el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a una duración similar.
Si un bono argentino rinde 8% y el Treasury estadounidense de plazo comparable rinde 4%, la diferencia es de 400 puntos básicos. Ese spread es el que se publica como riesgo país. No es una encuesta de opinión ni un pronóstico político: es un dato de mercado que surge de lo que los inversores están dispuestos a pagar en tiempo real.
A diferencia de otras mediciones, el EMBI Global de JP Morgan pondera varios bonos en circulación del país, no solo uno. Esto hace que el número sea más representativo, aunque también más sensible a los movimientos en los volúmenes de cada título.
Qué influye en su evolución
El riesgo país no se mueve solo por la situación interna. Factores externos como las decisiones de la Reserva Federal, el precio de las commodities o las tensiones geopolíticas pueden empujarlo hacia arriba o hacia abajo con la misma fuerza que un ajuste fiscal o un cambio en la ley de coparticipación.
En la práctica, un riesgo país por encima de los 500 puntos básicos suele complicar el acceso al crédito internacional. Por encima de 800-900 puntos, el mercado prácticamente cierra la puerta a nueva deuda en dólares. Cuando baja de 400 puntos de forma sostenida, suele interpretarse como una ventana de oportunidad para mejorar las condiciones de financiamiento.
Por qué le importa al ciudadano común
Aunque parezca un dato reservado para operadores de Wall Street, el riesgo país termina afectando la tasa que pagan las empresas locales, el costo de los créditos hipotecarios en UVA y hasta el precio de los productos importados. Cuando sube, encarece el dólar futuro, presiona las reservas del Banco Central y suele traducirse en mayor inflación.
Entender cómo se construye este indicador permite dejar de verlo como un número mágico y empezar a interpretarlo como lo que es: el termómetro de la confianza que el mundo tiene en la capacidad de pago de un país. Un termómetro que, en Argentina, ha mostrado variaciones extremas a lo largo de las décadas.
Mantenerlo en niveles razonables no es solo un objetivo de los ministros de Economía. Es una de las pocas variables que, cuando mejora de manera consistente, termina beneficiando el bolsillo de los hogares a través de menor presión cambiaria y mayor previsibilidad económica.