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Tatuaje de flor, pollera obligatoria y un “no”: el caso de la aspirante a policía que llegó al TJUE

Una mujer fue rechazada para ingresar a la policía por llevar un tatuaje en la pantorrilla, mientras que a un hombre con el mismo diseño le permitieron postularse. La Abogada General del Tribunal de Justicia de la Unión Europea considera que se trata de discriminación por sexo.

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Sala de audiencias vacía con estrado elevado y bancos de madera
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Una aspirante a policía fue excluida del proceso de selección por tener un tatuaje de una flor en la pantorrilla. El mismo tatuaje no impidió la postulación de un hombre. Este caso llegó hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), donde la Abogada General consideró que se configura una discriminación por sexo.

La mujer también fue obligada a usar pollera durante la evaluación física, una prenda que le generó incomodidad y que no se exigía a los varones. Frente al rechazo de su ingreso, decidió llevar el caso a la Justicia europea. Según la opinión de la Abogada General, la norma interna del cuerpo policial que prohíbe tatuajes visibles con ropa de calle se aplicó de manera desigual entre hombres y mujeres.

El dictamen señala que el requisito de “no tener tatuajes visibles” se interpretó de forma más estricta con las candidatas femeninas, lo que configura una discriminación directa por razón de sexo. La Abogada General recomendó al TJUE que declare la incompatibilidad de esa práctica con el derecho europeo de igualdad.

Este caso pone en evidencia cómo ciertas reglas aparentemente neutras pueden tener un impacto diferenciado según el género. La resolución definitiva del TJUE se espera en los próximos meses y podría sentar precedente para otros cuerpos de seguridad en la Unión Europea.

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